Monday, July 17, 2006

Capítulo I, página 1

Era una noche fría, tal vez la más fría que jamás había sentido. No sabía por qué la sabana que cubría su cuerpo en vez de transmitirle un poco de calor y seguridad, hoy sólo le infundía frío y miedo. Ella pensaba que todo se trataba de una coincidencia, sin embargo, muy dentro de ella, sabía que no era así. Después de todo, a uno mismo no se le puede engañar.

No pudiendo soportar más aquél infame frío, se levantó de la cama y se dirigió al guardarropa a buscar una pijama de franela y unas calcetas que mantuvieran sus pies calientes, mas al dar unos pasos se congeló. Ya no pudo dar un paso más.

Frente a ella se encontraba aquél espectro que volvía a clamar venganza en contra de ella. Aquél ente que le veía fijamente haciéndola sentir cada vez más pequeña e insegura.

Poco a poco la habitación pareció hacerse más y más grande. No sabía qué hacer. No podía gritar, no podía moverse. Era como si sus pies estuvieran clavados en aquél frío piso. Aquél piso que no hace más de diez años lo había escogido especialmente para su alcoba, aquél piso que fue traído especialmente para ella desde Italia, aquél piso que ahora la tenía aprisionada y que no la dejaría ir.

El espectro desapareció, mas no así el frío de la habitación.

Josefina no se pudo mover. Intentó gritar, pero no podía; intentó moverse, pero le faltaban fuerzas. Es así como simple y sencillamente se desvaneció. Cayó sobre aquel piso frío, en aquella habitación donde forjó sueños, donde realizó sus más locas y aventuradas fantasías, pero también donde comenzó su pesadilla siete años atrás, cuando conoció a Alfonso.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home